por Carlos Dominguez Lloret,
Elias Canetti alguna vez escribió sobre Robert Walser: “De todos los contemporáneos, Robert Walser se ha convertido a mis ojos – exceptuando a Kafka que no existiria sin él – en el mas importante.”
Sin embargo, Walser paso a la historia de la literatura de forma tragica y olvidada. Como un astro ardiente, se apagó en medio de un campo nevado de Herisau. Murió caminando en un dia muy frio, mientras daba un paseo, al salir del manicomio en donde se encontraba internado. El escritor Carl Seelig ha rendido cuenta de esos ultimos dias de silencio en su libro Caminatas con Robert Walser.
Siendo escritor suizo y de lengua alemana, el poeta cuenta con éxito en el medio literario berlinés y es admirado por Musil y sobretodo por el joven Kafka que se dice “fascinado y marcado” por Walser. Sin embargo, debido a una supuesta depresión decide regresar a Suiza en 1913. El escritor encuentra toda la tranquilidad y serenidad que necesita para escribir. En siete años Walser publicara nueve libros, entre los que figuran compendios de prosa breve y novelas.
El paseo (Der Spaziergang) es una novela escrita despues de la primera guerra mundial y cuenta la historia de un paseo desde la mañana hasta el anochecer. En esta pequeña, pero no menos profunda y comica historia, el poeta se dedica a describir con punzante ironía todo lo que le acontece durante la caminata.
El protagonista sale de su habitacion con espiritu alucinado y declara:
“… que una hermosa mañana, ya no sé exactamente a que hora, como me vino en gana dar un paseo, me planté el sombrero en la cabeza, abandoné el cuarto de los escritos o de los espíritus, y bajé la escalera para salir a buen paso a la calle…”
“Hasta donde puedo acordarme hoy, cuando escribo todo esto, me encontraba, al salir de la calle abierta, luminosa y alegre, en un estado de animo romantico-extravagante, que me satisfacía profundamente.”
De esa manera sale el escritor de su cuartucho, al encuentro de los mas cotidianos personajes, pero que vistos bajo ese animo romantico-extravagante, se transforman en el espejo de vitales reflexiones sobre la estética de una ciudad y la moral de una vida solitaria. En el relato se produce un verdadero matrimonio entre la mundo exterior y la vida interior del personaje. Al final de la historia el relato da un brusco giro a reflexiones de orden metafisico y a mi parecer, es donde acaba la literatura del paseo, para poder entrar en la reflexion filosofica. El poeta regresa a su habitación colmada de espíritus y de escritos para dejarnos solos, con nuestras propias meditaciones.
Mi parte favorita y la que considero clave en la obra es cuando, en medio de su delirante paseo, va a “la presentación o emisión de una declaración solemne” al “presidente de la muy digna comisión de impuestos”. En ese momento el paseante se lanza un monologo frente al “impositor o alto funcionario impositivo” que le “presto su autorizado oído para seguir con la debida atención el informe que le presentaba”. El informe es nada mas y nada menos que una minuciosa explicación, de unas seis paginas, de porqué él considera su condición de paseante como parte de su trabajo de escritor y que sin sus paseos no es nadie. De esta manera y debido a que no tiene éxito como escritor, él considera que es justo que se le reduzca el porcentaje de impuestos a pagar.
Así va el personaje, alucinado y haciendo valer su derecho al paseo y a la libre reflexión. De esa manera se reivindica el derecho que tenemos todos los seres humanos a morir libres y de pie. La manera en como murió Walser nos da testimonio de la coherencia entre su vida y su obra. Esa coherencia característica de todos los espíritus que son honestos creadores y que muchas veces se apagan como astros en la nieve.